domingo, 23 de febrero de 2014

Entrada 14.

Cuando entraron en la habitación, todo estaba completamente oscuro. Christian cerro la puerta, y Sofía empujándolo sobre ésta, comenzó a besarlo. El chico, impactado por este beso, hizo que se esfumara, y con cuidado, colocó ambos labios a centímetros. Sus labios se estaban rozando. La chica contemplaba a Christian con ojos deseosos. Deseosos de besarle. Quería volver una semana atrás, cuando estaban en "su casa". Allí todo era perfecto.
 -Sofía, lo siento.
 -Deberías.
 -Siento todo el daño que te he causado.
 -Pero te perdono.
 -Ya. Eso es lo que más me gusta. Que a pesar de todo, me perdonas.
 -¿Cómo no iba a perdonarte?
 -Soy un cabrón. Un capullo. Soy un puto gilipollas que solo quería un polvo de una noche.
Sofía bajo la cabeza. Tenía razón. Christian solo quería una noche con ella. Quizá ese beso que acababa de darle solo fuera un error. Aunque sabía que jamás podría dejar de perdonarle, a veces, no se termina de olvidar la razón por la que existió esa pelea.
 -Sofía, sé que aquella noche fue solo un error, pero volvería a cometer el mismo error mil veces más.
La chica no sabía que responder ante aquellas palabras que terminaron de confundir a Sofía. Sabía que era lo que correcto. Pero también sabía que era lo que quería. Y aunque ambas respuestas eran totalmente opuestas, y sabía perfectamente que debería de elegir, arrepintiéndose después de su elección, se decantó por besarle una última vez, ya que no podía controlar aquellas ganas inmensas de volver a sentirse en el cielo. Sus labios, suaves, frente a los de él. Christian tenía una corta barba y eso a la chica le encantaba. El chico le regalo un mordisquito a Sofía en su labio inferior. Ésto, consiguió que la chica se estremeciera. Pero, ya era suficiente. Debía dejar de besar aquellos finos labios que conseguían que el corazón de Sofía palpitara a mil por hora. Por otra parte, se sentía tan bien, que no podía apartarse de aquel intenso beso. Quería seguir besando a Christian, por una vez, hizo caso a su cabeza, y se aparto de sus labios.
 -¿Qué pasa?
 -Tienes razón, era solo un error.
Sofía salió de la habitación a la vez que se le escapaba una lágrima. El chico, un poco aturdido tras la situación, decidió no buscarla más en toda la noche. No se volvieron a encontrar, cosa que llevó a Sofía a entender que había echo lo correcto. Dentro de poco se olvidaría de él y todo volvería a la normalidad. Todo volvería a ser como antes.

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