Ya eran las once y media. Estaba arreglada, solo le faltaba vestirse, aunque ya tenía decidida la ropa, se pondría un vestido negro, pegado, que le regaló Kate. Era corto, y escotado. A la chica le quedaba genial, ya que ella tenía buen cuerpo. Lo combinaría con unos tacones negros, con la punta en dorado. Eran muy altos, y le hacían unas piernas muy bonitas. Aquel conjunto le quedaba genial con su pelo largo, silo, castaño, esos labios rojos y ojos azules. Se termino de vestir y las chicas, listas para una gran noche. Se montaron en el coche camino de la casa de Max. Estaban impacientes por lo que podría suceder aquella noche. Dispuestas a darlo todo, sin saber si recordarían aquella fiesta, entraron por fin en la casa. Aquello estaba lleno de gente. Cuando entraron observaron como ya, algunos, estaban borrachos. Max vino a saludarlas, con dos besos en la mejilla a cada una. Estaba muy guapo, más de lo que Sofía lo recordaba, estaba más alto, con esos ojos azules, y ese pelo negro, perfectamente combinado con el traje que llevaba, había cogido figura y tenía tan buen cuerpo... A Sofía le encantaba eso. Max le ofreció lo que fue el primer cubata de aquella interminable noche. JB con Coca Cola. Chupitos de Tequila. Vodka y Fanta. Y una eternidad de combinaciones junto con aquellos ojos rojos, y el humo que salia por su boca. La música cada vez sonaba más alta. El volumen hacia que las chicas no podían parar de bailar. Saltando al compás de la música, mientras se fumaba un cigarro, Sofía decidió salir fuera para despejarse un poco. Tenía un bonito jardín.
-Hola Sofía.
-Hola Max.
-¿Te lo estas pasando bien?
-Mucho.
-Me alegro, borrachilla.
Sofía le lanzó una sonrisa a Max, gracias al comentario.
-Estas muy guapa.
-Y tu.
Max vovió a la fiesta, y ella también entró dentro, pero no al salón, donde se encontraban todos, si no al dormitorio de Max, junto a Christian. Iban cogidos de la mano.
Christian. Christian, el chico que tanto había deseado estaba junto a ella. La tenía agarrado de la mano y se dirigían al cuarto de Max. No se lo podía creer. Estaba junto a ella y por fin podría disfrutar de nuevo de sus beso. Ahora mismo no le importaba nada, solo quería volver a acariciar ese cuerpo, sus labios, todo, lo quería todo de el. Y lo tenia. Lo tenia solo para ella. Era suyo. De nadie más.
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