sábado, 22 de febrero de 2014

Entrada 12.

Sofía se tiro en su cama, y mirando las estrellas relucientes que tenía pegada sen su techo, se preguntaba qué responderle a Raúl, y más importante aún, a Álvaro. No lo sabía. Estaba indecisa, pero se dejó llevar.
 "Álvaro, me a encantado esta noche, el lunes nos veremos de nuevo y decidiremos que hacer por que aún estoy algo sorprendida. Un besito, Sofía."
El tema de Álvaro se lo tenía que pensar aún así que la noche del lunes hablaría por si sola. Ya lo tenía bastante claro. Y en cuanto a Raúl...
 "Raúl... yo he organizado esto por vosotros con la esperanza de que tengais algo, no te rindas. Os deseo lo mejor."
No se volvería a meter entre Kate y Raúl. Que fuera lo que tenía que ser. Prefería no buscarse problemas, por que ya tenía bastantes y aquello solo era una estupidez. Dejar que ellos solos decidieran su destino era lo mejor, que cada uno decidiera su propio camino. Ahora, en lo único que debería pensar sería en la fiesta de esta noche. Teniendo en cuenta que esta noche, la fiesta, estaría llena de hombres guapísimos, incluido el primo de Kate, no creía que fuera algo de lo que se arrepintiera. Al menos, se alegraría la vista un poco. Después de lo de Christian no quería conocer a nadie más, y mucho menos después de que Álvaro se le declarara. Solo quería bailar hasta acabar reventada. Y aunque aún eran las siete y media, la chica, se dio una ducha.
Pensando que ponerse le vino a la cabeza, Christian. Joder, por qué tenía que ser tan jodidamente perfecto. Lo sabía cierto, lo quería. Lo quería solo y unicamente para ella. De él, solo tenía una cosa, su recuerdo. Sus ojos profundamente llenos de sentimiento, aquellos ojos marrones que con tan solo una mirada hicieron que se volviera loca por él. Aquellos ojos que la enamoraron. Aquellos brazos tan fuertes que paseaba por su pelo, rubio. Su cuerpo, sus abdominales, sus piernas... todo, lo quería todo de él, y nunca más lo volvería a ver. Seguro que hacía lo mismo con todas las chicas, se las tiraba y se olvidaba de ellas, pero todas se quedaban enamoradas de el. De sus besos.

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