Sofía y Max se encontraban en el dormitorio de él. Era la segunda vez, en aquella noche que la chica se encontraba en aquella habitación. No sabia que estaba haciendo allí, ni que pretendía Max, pero estaba realmente nerviosa. Max cerró la puerta. Solos, a oscuras. ¿Qué quería Max?
-¿Qué quieres, Max?
-Shh.
El primo de Katherine le mandó callar, y la chica obedeció. Éste, con cuidado, se acercó a ella. Sofía estaba algo aturdida. Aquello era tan raro... no sabía que hacer y tampoco quería cagarla, ya que no sabía de que se trataba. No tenía demasiadas ganas de estar allí, en aquella habitación, donde pocos minutos antes se había encontrado con Christian, pero allí estaba, y desde aquella maldita habitación, Max le mandó una señal que la chica no consiguió ver.
El muchacho, agarró con ternura las manos de Sofía y con cuidado le dio un cariñoso beso en la mejilla. Sofía estaba aún mas confundida después de esto.
-¿Lo has notado?
-¿El beso?
-Si.
-Claro.
-Era real.
-Lo sé, ¿y qué?
-Nada.
El primo de Katherine le lanzó una sonrisa con algo de tristeza. Después de esto, Max salió de su dormitorio, dejando mucho que pensar a Sofía. La chica sabía perfectamente que el muchacho quería decirle algo con esto, esa sonrisas, y sus ojos, lo delataban, pero no entendía el mensaje. No lo veía completamente claro. Estaba todo tan borroso, tan oscuro. ¿Qué pasaba? No comprendía nada y no sabía de que forma interpretar el beso en la mejilla de Max, y el por qué, para ello, la había conducido hasta aquella habitación. Pero aún mas extraño, no comprendía la conversación de ellos dos, y por qué no se la querían contar. Por pura deducción entendía que hablaban de ella, pero... ¿qué pasaba con ella?
Sacar una sonrisa, de donde no la hay, es importante.
Es una historia que poco a poco te irá enamorando, solo para adolescentes, solo tú.
martes, 4 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
Entrada 15.
Katherine, observó como Sofía entró en el baño entre un mar de lágrimas. Corriendo, asustada, y sin pensárselo acudió para ver que ocurría.
-Sofía, ¿qué pasa? Déjame entrar.
Sofía no quería preocupar a la chica, pero sentía tal impotencia que abrió la puerta y dejó pasar a Katherine.
-Cuéntame.
-Está en la fiesta, Kate.
-¿Christian?
-Si.
-Tranquila mi niña.
Katherine abrazó a Sofía, lo que hizo que se sintiera mejor.
-Ahora estamos en una fiesta y aunque sé que es un palo muy duro que éste aqui, debes salir, bailar y sonreir. Que seguro que eso le duele más que verte en el baño encerrada sin poder parar de llorar.
-De acuerdo Kate.
-Inténtalo, ¿vale?
-Si. Déjame sola un poco más.
-Vale.
Katherine salió del baño y seguidamente Sofía volvió a cerrar la puerta de éste. Las palabras de Kate la habían animado un poco, y sabía a la perfección que su amiga tenía razón, pero no era tan fácil de aplicar a la realidad. Y la realidad era que estaba enamorada. Quería, o más bien, debía de hacer lo posible para olvidarse de ese estúpido muchacho. Era tan fácil de decir... Sofía se lavó la cara, ya que tenía toda la pintura corrida, y volvió a maquillarse. Un poco de base y sombra de ojos que llevaba en el bolso. Por fin estaba lista para salir de aquel cuarto y volver a la fiesta. Tenía que pasárselo bien.
Cuando salió, observó como su amiga estaba hablando con Max, y mientras se echaba un cubata, escuchó, no muy claro, lo que su amiga y su primo hablaban.
-Max, dice que está aquí.
-Katherine, nadie la puede ayudar.
-Lo sé. No se que puedo hacer por ella.
-¿Cuándo se lo piensas decir?
-Aún es pronto.
Sofía extrañada por la conversación de éstos, se dirigió hacia ellos.
-Hey chicos, ¿qué pasa?
-Hola Sofía.
-Hola.
-¿Qué pasa? -Repitió-.
-Nada. ¿Por qué? -Respodió Katherine-.
-¿De qué hablabais?
-Da igual. -Dijo Max mientras a cogía de la mano que no estaba ocupada por el cubata-. Ven, mira.
Max condujo a Sofía a su dormitorio, de nuevo estaba allí. Esta vez con el dueño de éste. Sofía no entendía nada. Ni se imaginaba lo que Max quería hacer con ella, en aquella habitación.
-Sofía, ¿qué pasa? Déjame entrar.
Sofía no quería preocupar a la chica, pero sentía tal impotencia que abrió la puerta y dejó pasar a Katherine.
-Cuéntame.
-Está en la fiesta, Kate.
-¿Christian?
-Si.
-Tranquila mi niña.
Katherine abrazó a Sofía, lo que hizo que se sintiera mejor.
-Ahora estamos en una fiesta y aunque sé que es un palo muy duro que éste aqui, debes salir, bailar y sonreir. Que seguro que eso le duele más que verte en el baño encerrada sin poder parar de llorar.
-De acuerdo Kate.
-Inténtalo, ¿vale?
-Si. Déjame sola un poco más.
-Vale.
Katherine salió del baño y seguidamente Sofía volvió a cerrar la puerta de éste. Las palabras de Kate la habían animado un poco, y sabía a la perfección que su amiga tenía razón, pero no era tan fácil de aplicar a la realidad. Y la realidad era que estaba enamorada. Quería, o más bien, debía de hacer lo posible para olvidarse de ese estúpido muchacho. Era tan fácil de decir... Sofía se lavó la cara, ya que tenía toda la pintura corrida, y volvió a maquillarse. Un poco de base y sombra de ojos que llevaba en el bolso. Por fin estaba lista para salir de aquel cuarto y volver a la fiesta. Tenía que pasárselo bien.
Cuando salió, observó como su amiga estaba hablando con Max, y mientras se echaba un cubata, escuchó, no muy claro, lo que su amiga y su primo hablaban.
-Max, dice que está aquí.
-Katherine, nadie la puede ayudar.
-Lo sé. No se que puedo hacer por ella.
-¿Cuándo se lo piensas decir?
-Aún es pronto.
Sofía extrañada por la conversación de éstos, se dirigió hacia ellos.
-Hey chicos, ¿qué pasa?
-Hola Sofía.
-Hola.
-¿Qué pasa? -Repitió-.
-Nada. ¿Por qué? -Respodió Katherine-.
-¿De qué hablabais?
-Da igual. -Dijo Max mientras a cogía de la mano que no estaba ocupada por el cubata-. Ven, mira.
Max condujo a Sofía a su dormitorio, de nuevo estaba allí. Esta vez con el dueño de éste. Sofía no entendía nada. Ni se imaginaba lo que Max quería hacer con ella, en aquella habitación.
domingo, 23 de febrero de 2014
Entrada 14.
Cuando entraron en la habitación, todo estaba completamente oscuro. Christian cerro la puerta, y Sofía empujándolo sobre ésta, comenzó a besarlo. El chico, impactado por este beso, hizo que se esfumara, y con cuidado, colocó ambos labios a centímetros. Sus labios se estaban rozando. La chica contemplaba a Christian con ojos deseosos. Deseosos de besarle. Quería volver una semana atrás, cuando estaban en "su casa". Allí todo era perfecto.
-Sofía, lo siento.
-Deberías.
-Siento todo el daño que te he causado.
-Pero te perdono.
-Ya. Eso es lo que más me gusta. Que a pesar de todo, me perdonas.
-¿Cómo no iba a perdonarte?
-Soy un cabrón. Un capullo. Soy un puto gilipollas que solo quería un polvo de una noche.
Sofía bajo la cabeza. Tenía razón. Christian solo quería una noche con ella. Quizá ese beso que acababa de darle solo fuera un error. Aunque sabía que jamás podría dejar de perdonarle, a veces, no se termina de olvidar la razón por la que existió esa pelea.
-Sofía, sé que aquella noche fue solo un error, pero volvería a cometer el mismo error mil veces más.
La chica no sabía que responder ante aquellas palabras que terminaron de confundir a Sofía. Sabía que era lo que correcto. Pero también sabía que era lo que quería. Y aunque ambas respuestas eran totalmente opuestas, y sabía perfectamente que debería de elegir, arrepintiéndose después de su elección, se decantó por besarle una última vez, ya que no podía controlar aquellas ganas inmensas de volver a sentirse en el cielo. Sus labios, suaves, frente a los de él. Christian tenía una corta barba y eso a la chica le encantaba. El chico le regalo un mordisquito a Sofía en su labio inferior. Ésto, consiguió que la chica se estremeciera. Pero, ya era suficiente. Debía dejar de besar aquellos finos labios que conseguían que el corazón de Sofía palpitara a mil por hora. Por otra parte, se sentía tan bien, que no podía apartarse de aquel intenso beso. Quería seguir besando a Christian, por una vez, hizo caso a su cabeza, y se aparto de sus labios.
-¿Qué pasa?
-Tienes razón, era solo un error.
Sofía salió de la habitación a la vez que se le escapaba una lágrima. El chico, un poco aturdido tras la situación, decidió no buscarla más en toda la noche. No se volvieron a encontrar, cosa que llevó a Sofía a entender que había echo lo correcto. Dentro de poco se olvidaría de él y todo volvería a la normalidad. Todo volvería a ser como antes.
-Sofía, lo siento.
-Deberías.
-Siento todo el daño que te he causado.
-Pero te perdono.
-Ya. Eso es lo que más me gusta. Que a pesar de todo, me perdonas.
-¿Cómo no iba a perdonarte?
-Soy un cabrón. Un capullo. Soy un puto gilipollas que solo quería un polvo de una noche.
Sofía bajo la cabeza. Tenía razón. Christian solo quería una noche con ella. Quizá ese beso que acababa de darle solo fuera un error. Aunque sabía que jamás podría dejar de perdonarle, a veces, no se termina de olvidar la razón por la que existió esa pelea.
-Sofía, sé que aquella noche fue solo un error, pero volvería a cometer el mismo error mil veces más.
La chica no sabía que responder ante aquellas palabras que terminaron de confundir a Sofía. Sabía que era lo que correcto. Pero también sabía que era lo que quería. Y aunque ambas respuestas eran totalmente opuestas, y sabía perfectamente que debería de elegir, arrepintiéndose después de su elección, se decantó por besarle una última vez, ya que no podía controlar aquellas ganas inmensas de volver a sentirse en el cielo. Sus labios, suaves, frente a los de él. Christian tenía una corta barba y eso a la chica le encantaba. El chico le regalo un mordisquito a Sofía en su labio inferior. Ésto, consiguió que la chica se estremeciera. Pero, ya era suficiente. Debía dejar de besar aquellos finos labios que conseguían que el corazón de Sofía palpitara a mil por hora. Por otra parte, se sentía tan bien, que no podía apartarse de aquel intenso beso. Quería seguir besando a Christian, por una vez, hizo caso a su cabeza, y se aparto de sus labios.
-¿Qué pasa?
-Tienes razón, era solo un error.
Sofía salió de la habitación a la vez que se le escapaba una lágrima. El chico, un poco aturdido tras la situación, decidió no buscarla más en toda la noche. No se volvieron a encontrar, cosa que llevó a Sofía a entender que había echo lo correcto. Dentro de poco se olvidaría de él y todo volvería a la normalidad. Todo volvería a ser como antes.
Entrada 13.
Ya eran las once y media. Estaba arreglada, solo le faltaba vestirse, aunque ya tenía decidida la ropa, se pondría un vestido negro, pegado, que le regaló Kate. Era corto, y escotado. A la chica le quedaba genial, ya que ella tenía buen cuerpo. Lo combinaría con unos tacones negros, con la punta en dorado. Eran muy altos, y le hacían unas piernas muy bonitas. Aquel conjunto le quedaba genial con su pelo largo, silo, castaño, esos labios rojos y ojos azules. Se termino de vestir y las chicas, listas para una gran noche. Se montaron en el coche camino de la casa de Max. Estaban impacientes por lo que podría suceder aquella noche. Dispuestas a darlo todo, sin saber si recordarían aquella fiesta, entraron por fin en la casa. Aquello estaba lleno de gente. Cuando entraron observaron como ya, algunos, estaban borrachos. Max vino a saludarlas, con dos besos en la mejilla a cada una. Estaba muy guapo, más de lo que Sofía lo recordaba, estaba más alto, con esos ojos azules, y ese pelo negro, perfectamente combinado con el traje que llevaba, había cogido figura y tenía tan buen cuerpo... A Sofía le encantaba eso. Max le ofreció lo que fue el primer cubata de aquella interminable noche. JB con Coca Cola. Chupitos de Tequila. Vodka y Fanta. Y una eternidad de combinaciones junto con aquellos ojos rojos, y el humo que salia por su boca. La música cada vez sonaba más alta. El volumen hacia que las chicas no podían parar de bailar. Saltando al compás de la música, mientras se fumaba un cigarro, Sofía decidió salir fuera para despejarse un poco. Tenía un bonito jardín.
-Hola Sofía.
-Hola Max.
-¿Te lo estas pasando bien?
-Mucho.
-Me alegro, borrachilla.
Sofía le lanzó una sonrisa a Max, gracias al comentario.
-Estas muy guapa.
-Y tu.
Max vovió a la fiesta, y ella también entró dentro, pero no al salón, donde se encontraban todos, si no al dormitorio de Max, junto a Christian. Iban cogidos de la mano.
Christian. Christian, el chico que tanto había deseado estaba junto a ella. La tenía agarrado de la mano y se dirigían al cuarto de Max. No se lo podía creer. Estaba junto a ella y por fin podría disfrutar de nuevo de sus beso. Ahora mismo no le importaba nada, solo quería volver a acariciar ese cuerpo, sus labios, todo, lo quería todo de el. Y lo tenia. Lo tenia solo para ella. Era suyo. De nadie más.
-Hola Sofía.
-Hola Max.
-¿Te lo estas pasando bien?
-Mucho.
-Me alegro, borrachilla.
Sofía le lanzó una sonrisa a Max, gracias al comentario.
-Estas muy guapa.
-Y tu.
Max vovió a la fiesta, y ella también entró dentro, pero no al salón, donde se encontraban todos, si no al dormitorio de Max, junto a Christian. Iban cogidos de la mano.
Christian. Christian, el chico que tanto había deseado estaba junto a ella. La tenía agarrado de la mano y se dirigían al cuarto de Max. No se lo podía creer. Estaba junto a ella y por fin podría disfrutar de nuevo de sus beso. Ahora mismo no le importaba nada, solo quería volver a acariciar ese cuerpo, sus labios, todo, lo quería todo de el. Y lo tenia. Lo tenia solo para ella. Era suyo. De nadie más.
sábado, 22 de febrero de 2014
Entrada 12.
Sofía se tiro en su cama, y mirando las estrellas relucientes que tenía pegada sen su techo, se preguntaba qué responderle a Raúl, y más importante aún, a Álvaro. No lo sabía. Estaba indecisa, pero se dejó llevar.
"Álvaro, me a encantado esta noche, el lunes nos veremos de nuevo y decidiremos que hacer por que aún estoy algo sorprendida. Un besito, Sofía."
El tema de Álvaro se lo tenía que pensar aún así que la noche del lunes hablaría por si sola. Ya lo tenía bastante claro. Y en cuanto a Raúl...
"Raúl... yo he organizado esto por vosotros con la esperanza de que tengais algo, no te rindas. Os deseo lo mejor."
No se volvería a meter entre Kate y Raúl. Que fuera lo que tenía que ser. Prefería no buscarse problemas, por que ya tenía bastantes y aquello solo era una estupidez. Dejar que ellos solos decidieran su destino era lo mejor, que cada uno decidiera su propio camino. Ahora, en lo único que debería pensar sería en la fiesta de esta noche. Teniendo en cuenta que esta noche, la fiesta, estaría llena de hombres guapísimos, incluido el primo de Kate, no creía que fuera algo de lo que se arrepintiera. Al menos, se alegraría la vista un poco. Después de lo de Christian no quería conocer a nadie más, y mucho menos después de que Álvaro se le declarara. Solo quería bailar hasta acabar reventada. Y aunque aún eran las siete y media, la chica, se dio una ducha.
Pensando que ponerse le vino a la cabeza, Christian. Joder, por qué tenía que ser tan jodidamente perfecto. Lo sabía cierto, lo quería. Lo quería solo y unicamente para ella. De él, solo tenía una cosa, su recuerdo. Sus ojos profundamente llenos de sentimiento, aquellos ojos marrones que con tan solo una mirada hicieron que se volviera loca por él. Aquellos ojos que la enamoraron. Aquellos brazos tan fuertes que paseaba por su pelo, rubio. Su cuerpo, sus abdominales, sus piernas... todo, lo quería todo de él, y nunca más lo volvería a ver. Seguro que hacía lo mismo con todas las chicas, se las tiraba y se olvidaba de ellas, pero todas se quedaban enamoradas de el. De sus besos.
"Álvaro, me a encantado esta noche, el lunes nos veremos de nuevo y decidiremos que hacer por que aún estoy algo sorprendida. Un besito, Sofía."
El tema de Álvaro se lo tenía que pensar aún así que la noche del lunes hablaría por si sola. Ya lo tenía bastante claro. Y en cuanto a Raúl...
"Raúl... yo he organizado esto por vosotros con la esperanza de que tengais algo, no te rindas. Os deseo lo mejor."
No se volvería a meter entre Kate y Raúl. Que fuera lo que tenía que ser. Prefería no buscarse problemas, por que ya tenía bastantes y aquello solo era una estupidez. Dejar que ellos solos decidieran su destino era lo mejor, que cada uno decidiera su propio camino. Ahora, en lo único que debería pensar sería en la fiesta de esta noche. Teniendo en cuenta que esta noche, la fiesta, estaría llena de hombres guapísimos, incluido el primo de Kate, no creía que fuera algo de lo que se arrepintiera. Al menos, se alegraría la vista un poco. Después de lo de Christian no quería conocer a nadie más, y mucho menos después de que Álvaro se le declarara. Solo quería bailar hasta acabar reventada. Y aunque aún eran las siete y media, la chica, se dio una ducha.
Pensando que ponerse le vino a la cabeza, Christian. Joder, por qué tenía que ser tan jodidamente perfecto. Lo sabía cierto, lo quería. Lo quería solo y unicamente para ella. De él, solo tenía una cosa, su recuerdo. Sus ojos profundamente llenos de sentimiento, aquellos ojos marrones que con tan solo una mirada hicieron que se volviera loca por él. Aquellos ojos que la enamoraron. Aquellos brazos tan fuertes que paseaba por su pelo, rubio. Su cuerpo, sus abdominales, sus piernas... todo, lo quería todo de él, y nunca más lo volvería a ver. Seguro que hacía lo mismo con todas las chicas, se las tiraba y se olvidaba de ellas, pero todas se quedaban enamoradas de el. De sus besos.
martes, 18 de febrero de 2014
Entrada 11.
En el trayecto de regreso a casa Sofía observó que su amiga estaba muy feliz respecto a la cita. En seguida, le pregunta que que tal ha ido con Raúl:
-Kate, ¿qué tal? ¿qué ha pasado?
-Bueno... Raúl...
-¿Te gusta?
-Es un chico magnifico. Y es mono.
-Si. ¿No has pensado en tener algo con él?
-No. La verdad es que no se me ha pasado ni por la cabeza.
-¿Y qué opinas?
-No lo sé. Es buen amigo mio y creo que si empezáramos a salir y algún día cortamos lo estropearíamos todo.
-Pero... ¿y si no cortais?
-Lo dudo.
Sofía no se esperaba esta respuesta. Y le resultó un poco raro de parte de su amiga, ya que después de la "cita" que ella misma había organizado y había observado desde muy cerca, se esperaba una respuesta más como... "Estamos saliendo" o "Me está empezando a gustar".
De repente, un mensaje en su móvil. Era Álvaro, la chica no tardo en mirarlo.
-Sofía, no me he atrevido a decírtelo allí dentro, pero me gustas desde hace tiempo y... me gustaría tener algo contigo. Responde cuando puedas guapa.
Estaba en lo cierto, Sofía ya se imagina que le gustaba a Álvaro, pero no desde hace tiempo. Eso era novedad. ¿En serio? Se lo podría haber dicho antes de conocer a Christian. Ahora esto era un desastre. Estaba enamorada de Christian, o eso creía, pero... ¿y Álvaro? Aquella noche cambió su forma de ver a su amigo, lo veía super guapo, amable, e incluso veía una relación. Era extraño. De nuevo, un mensaje. Esta vez era Raúl.
-Sofía, gracias por lo que has organizado hoy. Veo alguna oportunidad con Kate y eso me encanta. Ojalá que sea así. Me encantaría. ¡La quiero mucho Sooofía! No se cuantas veces te tengo que agradecer esto, en serio. Un besito.
¿¡Qué!? Raúl creía que tenía alguna oportunidad con Kate y por lo que había tratado con ella... Eso de la oportunidad lo veía un poco chungo. Total, ahora eso no era lo que más le preocupaba, un amigo suyo le acababa de pedir que tuviera algo con el y no sabía que hacer, además, ya había quedado. ¿Sería como su primera cita? Eso se temía. Estaba algo confusa, pero dejó que esta vez, hablara su corazón.
-Kate, ¿qué tal? ¿qué ha pasado?
-Bueno... Raúl...
-¿Te gusta?
-Es un chico magnifico. Y es mono.
-Si. ¿No has pensado en tener algo con él?
-No. La verdad es que no se me ha pasado ni por la cabeza.
-¿Y qué opinas?
-No lo sé. Es buen amigo mio y creo que si empezáramos a salir y algún día cortamos lo estropearíamos todo.
-Pero... ¿y si no cortais?
-Lo dudo.
Sofía no se esperaba esta respuesta. Y le resultó un poco raro de parte de su amiga, ya que después de la "cita" que ella misma había organizado y había observado desde muy cerca, se esperaba una respuesta más como... "Estamos saliendo" o "Me está empezando a gustar".
De repente, un mensaje en su móvil. Era Álvaro, la chica no tardo en mirarlo.
-Sofía, no me he atrevido a decírtelo allí dentro, pero me gustas desde hace tiempo y... me gustaría tener algo contigo. Responde cuando puedas guapa.
Estaba en lo cierto, Sofía ya se imagina que le gustaba a Álvaro, pero no desde hace tiempo. Eso era novedad. ¿En serio? Se lo podría haber dicho antes de conocer a Christian. Ahora esto era un desastre. Estaba enamorada de Christian, o eso creía, pero... ¿y Álvaro? Aquella noche cambió su forma de ver a su amigo, lo veía super guapo, amable, e incluso veía una relación. Era extraño. De nuevo, un mensaje. Esta vez era Raúl.
-Sofía, gracias por lo que has organizado hoy. Veo alguna oportunidad con Kate y eso me encanta. Ojalá que sea así. Me encantaría. ¡La quiero mucho Sooofía! No se cuantas veces te tengo que agradecer esto, en serio. Un besito.
¿¡Qué!? Raúl creía que tenía alguna oportunidad con Kate y por lo que había tratado con ella... Eso de la oportunidad lo veía un poco chungo. Total, ahora eso no era lo que más le preocupaba, un amigo suyo le acababa de pedir que tuviera algo con el y no sabía que hacer, además, ya había quedado. ¿Sería como su primera cita? Eso se temía. Estaba algo confusa, pero dejó que esta vez, hablara su corazón.
domingo, 16 de febrero de 2014
Entrada 10.
Sofía y Álvaro se encontraban en la puerta del restaurante.
-Bueno, fea, cuéntame que es de tu vida.
-No hay nada nuevo.
-¿No has conocido a nadie?
-¿Quien va a querer algo más que una noche conmigo?
-Seguro que hay un montón de chicos dispuestos a todo contigo.
-Ojalá. ¿Y tú? ¿Has conocido a alguien?
-No. Yo ya conozco a todas las personas que tengo que conocer.
-¿Nadie especial?
-Si. Hay alguien especial y a la que quiero desde hace tiempo.
-¿Quién es?
-No te lo puedo decir. Es muy guapa.
Aquello le estaba demostrando a Sofía que evidentemente ya no tenían la misma confianza que antes. Ya nada era como ella quería. Cada uno tenía vidas diferentes, y ya no podía hacer nada para solucionar aquello. Se habían distanciado y no tenía solución.
En la calle hacía un poco de frío y ella no tenía abrigo, así que Álvaro le dejó su chaqueta.
-Me gustaría quedar más veces, como hoy. -Dijo Álvaro con un gran brillo en los ojos.-
-Si, ha estado bien. Me lo estoy pasando genial.
-Dime, conmigo... ¿Cuándo no te lo pasas bien?
Sofía se echó a reir. Álvaro era un chico genial. No quería irse de allí.
-Solo hay un problema.
-¿Qué? -Preguntó la chica algo extrañada.-
-Hubiera estado mejor si no me hubieras utilizado para no quedarte sola ante el peligro.
-Para ya con eso tonto.
-¿Qué tal si el próximo día quedamos tu y yo solos?
¿Le estaba pidiendo una cita? Era algo extraño. La chica se lo estaba pasando genial y tenía ganas de volver a quedar con el así que aceptó.
-Si.
-¿Qué te parece el lunes?
-¿Por la noche?
-Si. Ninguno tenemos clase.
-Vale. ¿A las nueve?
-Paso a recogerte. Ponte guapa eh.
O eran imaginaciones suyas o Álvaro estaba intentando tener algo con ella. En todo caso. No haría nada estúpido hasta que no lo supiera cierto.
Entonces, salieron Raúl y Katherine del restaurante. Raúl la cogía por la cintura y ella, por lo que se veía estaba encantada. Los dos venían con una sonrisa. Se lo habían pasado muy bien. Se notaba. Ojalá que el plan de Sofía haya funcionado. Pronto lo sabría. Los chicos se despidieron y quedaron en volver a verse todos juntos pronto.
-Bueno, fea, cuéntame que es de tu vida.
-No hay nada nuevo.
-¿No has conocido a nadie?
-¿Quien va a querer algo más que una noche conmigo?
-Seguro que hay un montón de chicos dispuestos a todo contigo.
-Ojalá. ¿Y tú? ¿Has conocido a alguien?
-No. Yo ya conozco a todas las personas que tengo que conocer.
-¿Nadie especial?
-Si. Hay alguien especial y a la que quiero desde hace tiempo.
-¿Quién es?
-No te lo puedo decir. Es muy guapa.
Aquello le estaba demostrando a Sofía que evidentemente ya no tenían la misma confianza que antes. Ya nada era como ella quería. Cada uno tenía vidas diferentes, y ya no podía hacer nada para solucionar aquello. Se habían distanciado y no tenía solución.
En la calle hacía un poco de frío y ella no tenía abrigo, así que Álvaro le dejó su chaqueta.
-Me gustaría quedar más veces, como hoy. -Dijo Álvaro con un gran brillo en los ojos.-
-Si, ha estado bien. Me lo estoy pasando genial.
-Dime, conmigo... ¿Cuándo no te lo pasas bien?
Sofía se echó a reir. Álvaro era un chico genial. No quería irse de allí.
-Solo hay un problema.
-¿Qué? -Preguntó la chica algo extrañada.-
-Hubiera estado mejor si no me hubieras utilizado para no quedarte sola ante el peligro.
-Para ya con eso tonto.
-¿Qué tal si el próximo día quedamos tu y yo solos?
¿Le estaba pidiendo una cita? Era algo extraño. La chica se lo estaba pasando genial y tenía ganas de volver a quedar con el así que aceptó.
-Si.
-¿Qué te parece el lunes?
-¿Por la noche?
-Si. Ninguno tenemos clase.
-Vale. ¿A las nueve?
-Paso a recogerte. Ponte guapa eh.
O eran imaginaciones suyas o Álvaro estaba intentando tener algo con ella. En todo caso. No haría nada estúpido hasta que no lo supiera cierto.
Entonces, salieron Raúl y Katherine del restaurante. Raúl la cogía por la cintura y ella, por lo que se veía estaba encantada. Los dos venían con una sonrisa. Se lo habían pasado muy bien. Se notaba. Ojalá que el plan de Sofía haya funcionado. Pronto lo sabría. Los chicos se despidieron y quedaron en volver a verse todos juntos pronto.
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