Ya dentro, en un gran pasillo que abría paso a cada una de las habitaciones de la casa, la gran mayoría comunicadas entre ellas. El chico cogió a Sofía y la condujo hasta la cocina, le ofreció algo de beber o de comer, ésta lo rechazó. Cada vez tenía más ganas de besarle. Lo deseaba. De pronto, Christian, soltó la botella de agua que sostenía y de una forma tan sexy se quito la camisa. Sofía no podía dejar de mirar aquellos abdominales perfectamente definidos, y fuertes brazos que tenía el chico. Sorprendentemente, él se abalanzo sobre ella, y aunque no la llegó a besar, sus labios, de nuevo, se encontraban a centímetros, la chica sin pensárselo, lo besó. Ésta vez el beso no era tan dulce como el anterior, era más intenso, mas lleno de ganas de pasar a otro nivel. Aunque la chica, no sabia que beso le gustaba más. Con impaciencia, Sofía se deshizo de la pequeña camisa que llevaba. Christian, comenzó a acariciar suavemente la cintura de la chica con sus manos, hasta llegar al culo. Lo agarró fuerte, y lo subió sobre el pollo de la cocina. El chico dejó de besar los labios de la chica para comenzar a besar su cuello, mientras que ésta suspiraba de placer, el chico poco a poco, fue bajando sobre el pecho de la chica, donde consiguió quitarle el sujetador, y poco a poco fue bajando hacia la barriga, hasta que la pequeña falda de la chica le impidió seguir. Christian, comenzó a besar hacia el pecho de la chica, después su cuello, y después de nuevo sus labios. La chica, con el pulso acelerado se lazó sobre él, y éste, cogiendo de nuevo fuerte su culo, la transladó hasta su habitación, que estaba comunicada con la cocina. La chica, durante el trayecto no podía dejar de besar el cuello de Christian. Eran tan inmensamente sexy. Cuando llegaron, el chico lanzó a Sofía sobre la cama, incorporándose él después. Pero la chica consiguió colocarse encima de él. Ésta vez era ella la que besaba todo su cuerpo. De nuevo, algo le impedía seguir con su recorrido de besos, pero sin ningún temor, Sofía desabrochó el cinturón de Christian, y con suavidad fue quitandole esos pantalones.
El chico, aún no estaba completamente contento, ya que la chica seguía con aquella falda negra. Asique sin dudarlo se la quitó y terminó lo que empezó.
De nuevo, volvieron a los besos. Era puro placer. Solo se escuchaban los gritos de ambos y la pasión que poseían. Todo el ser de Christian dentro de ella, penetrante entre sus venas, se volvió adicta a aquello. No existía espacio entre ellos. Era real.
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