martes, 4 de marzo de 2014

Entrada 16.

Sofía y Max se encontraban en el dormitorio de él. Era la segunda vez, en aquella noche que la chica se encontraba en aquella habitación. No sabia que estaba haciendo allí, ni que pretendía Max, pero estaba realmente nerviosa. Max cerró la puerta. Solos, a oscuras. ¿Qué quería Max?
 -¿Qué quieres, Max?
 -Shh.
El primo de Katherine le mandó callar, y la chica obedeció. Éste, con cuidado, se acercó a ella. Sofía estaba algo aturdida. Aquello era tan raro... no sabía que hacer y tampoco quería cagarla, ya que no sabía de que se trataba. No tenía demasiadas ganas de estar allí, en aquella habitación, donde pocos minutos antes se había encontrado con Christian, pero allí estaba, y desde aquella maldita habitación, Max le mandó una señal que la chica no consiguió ver.
El muchacho, agarró con ternura las manos de Sofía y con cuidado le dio un cariñoso beso en la mejilla. Sofía estaba aún mas confundida después de esto.
 -¿Lo has notado?
 -¿El beso?
 -Si.
 -Claro.
 -Era real.
 -Lo sé, ¿y qué?
 -Nada.
El primo de Katherine le lanzó una sonrisa con algo de tristeza. Después de esto, Max salió de su dormitorio, dejando mucho que pensar a Sofía. La chica sabía perfectamente que el muchacho quería decirle algo con esto, esa sonrisas, y sus ojos, lo delataban, pero no entendía el mensaje. No lo veía completamente claro. Estaba todo tan borroso, tan oscuro. ¿Qué pasaba? No comprendía nada y no sabía de que forma interpretar el beso en la mejilla de Max, y el por qué, para ello, la había conducido hasta aquella habitación. Pero aún mas extraño, no comprendía la conversación de ellos dos, y por qué no se la querían contar. Por pura deducción entendía que hablaban de ella, pero... ¿qué pasaba con ella?

lunes, 3 de marzo de 2014

Entrada 15.

Katherine, observó como Sofía entró en el baño entre un mar de lágrimas. Corriendo, asustada, y sin pensárselo acudió para ver que ocurría.
 -Sofía, ¿qué pasa? Déjame entrar.
Sofía no quería preocupar a la chica, pero sentía tal impotencia que abrió la puerta y dejó pasar a Katherine.
 -Cuéntame.
 -Está en la fiesta, Kate.
 -¿Christian?
 -Si.
 -Tranquila mi niña.
Katherine abrazó a Sofía, lo que hizo que se sintiera mejor.
 -Ahora estamos en una fiesta y aunque sé que es un palo muy duro que éste aqui, debes salir, bailar y sonreir. Que seguro que eso le duele más que verte en el baño encerrada sin poder parar de llorar.
 -De acuerdo Kate.
 -Inténtalo, ¿vale?
 -Si. Déjame sola un poco más.
 -Vale.
Katherine salió del baño y seguidamente Sofía volvió a cerrar la puerta de éste. Las palabras de Kate la habían animado un poco, y sabía a la perfección que su amiga tenía razón, pero no era tan fácil de aplicar a la realidad. Y la realidad era que estaba enamorada. Quería, o más bien, debía de hacer lo posible para olvidarse de ese estúpido muchacho. Era tan fácil de decir... Sofía se lavó la cara, ya que tenía toda la pintura corrida, y volvió a maquillarse. Un poco de base y sombra de ojos que llevaba en el bolso. Por fin estaba lista para salir de aquel cuarto y volver a la fiesta. Tenía que pasárselo bien.
Cuando salió, observó como su amiga estaba hablando con Max, y mientras se echaba un cubata, escuchó, no muy claro, lo que su amiga y su primo hablaban.
 -Max, dice que está aquí.
 -Katherine, nadie la puede ayudar.
 -Lo sé. No se que puedo hacer por ella.
 -¿Cuándo se lo piensas decir?
 -Aún es pronto.
Sofía extrañada por la conversación de éstos, se dirigió hacia ellos.
 -Hey chicos, ¿qué pasa?
 -Hola Sofía.
 -Hola.
 -¿Qué pasa? -Repitió-.
 -Nada. ¿Por qué? -Respodió Katherine-.
 -¿De qué hablabais?
 -Da igual. -Dijo Max mientras a cogía de la mano que no estaba ocupada por el cubata-. Ven, mira.
Max condujo a Sofía a su dormitorio, de nuevo estaba allí. Esta vez con el dueño de éste. Sofía no entendía nada. Ni se imaginaba lo que Max quería hacer con ella, en aquella habitación.