lunes, 3 de marzo de 2014

Entrada 15.

Katherine, observó como Sofía entró en el baño entre un mar de lágrimas. Corriendo, asustada, y sin pensárselo acudió para ver que ocurría.
 -Sofía, ¿qué pasa? Déjame entrar.
Sofía no quería preocupar a la chica, pero sentía tal impotencia que abrió la puerta y dejó pasar a Katherine.
 -Cuéntame.
 -Está en la fiesta, Kate.
 -¿Christian?
 -Si.
 -Tranquila mi niña.
Katherine abrazó a Sofía, lo que hizo que se sintiera mejor.
 -Ahora estamos en una fiesta y aunque sé que es un palo muy duro que éste aqui, debes salir, bailar y sonreir. Que seguro que eso le duele más que verte en el baño encerrada sin poder parar de llorar.
 -De acuerdo Kate.
 -Inténtalo, ¿vale?
 -Si. Déjame sola un poco más.
 -Vale.
Katherine salió del baño y seguidamente Sofía volvió a cerrar la puerta de éste. Las palabras de Kate la habían animado un poco, y sabía a la perfección que su amiga tenía razón, pero no era tan fácil de aplicar a la realidad. Y la realidad era que estaba enamorada. Quería, o más bien, debía de hacer lo posible para olvidarse de ese estúpido muchacho. Era tan fácil de decir... Sofía se lavó la cara, ya que tenía toda la pintura corrida, y volvió a maquillarse. Un poco de base y sombra de ojos que llevaba en el bolso. Por fin estaba lista para salir de aquel cuarto y volver a la fiesta. Tenía que pasárselo bien.
Cuando salió, observó como su amiga estaba hablando con Max, y mientras se echaba un cubata, escuchó, no muy claro, lo que su amiga y su primo hablaban.
 -Max, dice que está aquí.
 -Katherine, nadie la puede ayudar.
 -Lo sé. No se que puedo hacer por ella.
 -¿Cuándo se lo piensas decir?
 -Aún es pronto.
Sofía extrañada por la conversación de éstos, se dirigió hacia ellos.
 -Hey chicos, ¿qué pasa?
 -Hola Sofía.
 -Hola.
 -¿Qué pasa? -Repitió-.
 -Nada. ¿Por qué? -Respodió Katherine-.
 -¿De qué hablabais?
 -Da igual. -Dijo Max mientras a cogía de la mano que no estaba ocupada por el cubata-. Ven, mira.
Max condujo a Sofía a su dormitorio, de nuevo estaba allí. Esta vez con el dueño de éste. Sofía no entendía nada. Ni se imaginaba lo que Max quería hacer con ella, en aquella habitación.

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