miércoles, 12 de febrero de 2014

Entrada 4.

Domingo, a las 12 de la mañana. Sonó el despertador, y Christian no estaba con ella. Se encontraba sola en la casa de un tío que apenas conoce. ¿Qué hizo anoche? Apenas intercambiaron unas palabras y ella se vino a su casa. Y lo peor es que dentro de esta no hablaron absolutamente nada. Decidió levantarse de la cama y mirar dentro de los armarios para ver si había algo decente para ponerse. Evidentemente no iba a salir a la calle con la ropa de anoche y no creía que a Christian le importara.
Cuando Sofía se dispuso a abrir alguno de los armarios de la casa contemplo que no había nada. Ni ropa, ni comida, ni gel de baño... Lo único que había en aquella casa era la botella de agua de la que bebió ayer Christian. No podía ser cierto. Se sentía algo confusa. Nada, ni rastro de el. Tendría que llamar a Katherine para que viniera a recogerla, aquello estaba bastante lejos de su casa y no tenía mucho dinero para un taxi o el bus. Pero antes debería de hacer la cama, y cuando se dispuso a recoger sus cosas, vio, que enredada en su sujetador había una nota. Era de él:

 "Sofía, tus besos llegaron a lo más pronfundo de mi, pero he de decirte que te mentí. Esta no es mi casa, tranquila, el alquiler esta pagado, tengo 22 años y dudo que algún día nos volvamos a ver. Te aseguro que a pesar de todo, me gustas, mucho.
                                                                                Christian. "

Sofía rompió a llorar. Todas sus ilusiones acababan de morir. Ese chico realmente le gustaba, le había hecho sentir cosas que nadie había conseguido, y con tan solo unas pocas palabras, y una intensa noche. Aún era incierto para ella aquel malentendido. Llena de dolor, llamó a Katherine.
 -Hola.
 -¿Qué pasa? ¿Qué tal la noche?
 -Bien. La noche bien. -Aunque el día no tanto.-
 -Quiero que me cuentes todo con pelos y señales.
 -Tranquila por eso.
 -Bueno, y... ¿Querías algo?
 -Sí, necesito que vengas a por mi.
 -Vale. Mándame la ubicación por WhatsApp y voy en seguida.
 -Hecho.
Katherine no tardaría mucho en llegar así que decidió recoger sus cosas, vestirse y esperarla por allí cerca.

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